Este artículo fue traducido por Amanda Hernández. To read this story in English, click here.

La Universidad de Maryland anunció nuevas medidas de seguridad de COVID-19 el jueves luego de un aumento “significativo y preocupante” de casos positivos dentro y fuera del campus. 

En un correo electrónico, Darryll Pines, el presidente de la universidad, y Spyridon Marinopoulos, el director del centro de salud universitaria, escribieron que la administración universitaria ha notado ambos conglomerados como brotes entre la comunidad.

Los conglomerados se definen como al menos tres casos positivos en un área específica, mientras que los brotes se definen como cinco o más casos positivos en un área específica.

La universidad está implementando seis nuevas medidas de seguridad, que van desde la limitación del tamaño de las reuniones hasta la adición de pruebas adicionales para los estudiantes que viven en residencias o casas de fraternidad y hermandad con conglomerados o brotes reportados. Todas las reuniones de estudiantes en el interior y al aire libre están limitadas a cinco personas, y el uso de máscaras y distanciamiento social se harán cumplir para todas las reuniones sin importar el tamaño o la ubicación.

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Las actividades en o ofrecidas por el Stamp Student Union, el centro universitario de recreación y bienestar  y organizaciones estudiantiles también se adherirán a la limitación de cinco personas. Sin embargo, en RecWell aún hay reservas individuales para ejercicio. Los comedores seguirán ofreciendo servicio de agarrar e ir, y está prohibido comer con otros en los salones. 

En las áreas donde los casos crecen, como residencias o casas de fraternidad y hermandad, la universidad planea implementar “precauciones de salud mejoradas” para limitar la transmisión. Algunas de esas medidas incluyen poner a los estudiantes en cuarentena en sus habitaciones, eliminar las visitas a las instalaciones públicas y no permitir que los estudiantes asistan a clases en persona o trabajen, según el correo electrónico. 

“No tomamos a la ligera que estas medidas adicionales impacten en la vida cotidiana. Somos muy conscientes del costo que este virus está cobrando en nuestra salud mental colectiva e individual”, escribió Pines. “Pero no podemos dejar la guardia contra este virus.”